Este artículo presenta al premio Nobel de literatura Abdulrazak Gurnah y lo que dijo de la colonización española.

Como puedes ver, se apoya simplemente en:

1) su mala experiencia con la colonización inglesa de su país,

2) en cómo fue tratado los primeros años que vivió en Inglaterra y

3) en las palabras del presidente mexicano exigiendo al rey Felipe VI que pidiera perdón ¡¡Tremendos argumentos para ser un premio Nobel!!

Porque lo malo es eso, que todo el planeta tiene la tendencia de tomar las palabras de un premio Nobel de Literatura como verdad ex cáthedra.

El señor Gurnah se ha limitado a:

1) generalizar que todas las colonizaciones son iguales, y toma como referencia la que él ha conocido,

2) dar por bueno lo que haya oído como leyenda antiespañola,

3) no saber distinguir “colonizar” de “civilizar”.

El DRAE lo dice bien claro: Colonizar: “Formar o establecer colonia en un país. || 2. Fijar en un terreno la morada de sus cultivadores”. Civilizar “Elevar el nivel cultural de sociedades poco adelantadas. || 2. Mejorar la formación y comportamiento de personas o grupos sociales”.

Ser premio Nobel no es simplemente ganarse 10 millones de coronas suecas y ser admirado y reverenciado en todo el planeta; ser premio Nobel es adquirir una enorme responsabilidad.

Esto lo tenía yo muy, pero que muy claro cuando en 1918 el presidente de mi asociación de escritores y dos académicos literarios me informaron de que habían presentado mi novela “Biografía Kármica” como candidata al premio Nobel.  Ser premio Nobel implica medir muchísimo tus palabras, no puedes hacer afirmaciones baratas, basadas en experiencias personales y en chismes ajenos.

Este señor, antes de hacer tal afirmación insultante hacia un país que se entregó en cuerpo y alma a civilizar el continente americano que estaban unos en la edad de piedra y otros en el neolítico, debería haber investigado un poco más y se hubiera encontrado las opiniones de no-españoles alabando la labor de España en América:

Alexander von Humboldt:

“Admiro entre los habitantes de estos lejanos parajes esa lealtad, esa sencillez, esa mezcla de autoridad y de afabilidad, bondad y honradez en el carácter y en el comportamiento, que ha sido siempre característica de la nación española. Si las luces no están muy extendidas, mucho menos lo está la inmoralidad. Los caminos de Europa son más peligrosos que los de la España americana, por la gran paz que hay en esta. (…) Mientras más vivo en las colonias españolas, más me gustan. Al regresar a Europa me desespañolizaré con gran pesar. “Es preferible el régimen paternalista español a la destrucción implacable que se está produciendo en el Norte en nombre del progreso”.

Charles F. Lummis:

«No solo fueron los españoles los primeros conquistadores del Nuevo Mundo, sino también sus primeros civilizadores. Ellos construyeron las primeras ciudades, las primeras iglesias, escuelas y Universidades, montaron las primeras imprentas y publicaron los primeros libros; escribieron los primeros diccionarios, historias y geografías, y trajeron los primeros profesores y misioneros. Una de las cosas más asombrosas de los españoles, es el espíritu humanitario y progresivo que desde el principio hasta el fin caracterizó sus instituciones».

«Algunas historias han pintado a esta heroica nación como cruel para los indios; pero la verdad es que la conducta de España en este particular a nosotros debería avergonzarnos. La legislación española referente a los indios de todas partes, era incomparablemente más extensa, comprensiva, sistemática y humanitaria que la de la Gran Bretaña, la de las Colonias y la de Estados Unidos juntas». «Toda la epopeya americana de la Conquista del Oeste es un juego de niños comparado con un sólo episodio de las gestas de los españoles en América».

Sverker Arnoldsson:

“La leyenda negra antiespañola es la mayor alucinación colectiva de Occidente. Los historiadores han estado más atentos a la literatura y los textos propagandísticos antiespañoles que a los documentos y los datos referidos a la economía o la organización de la cosa pública».

Herbert Eugene Bolton:  

«Se debe admitir que el éxito de España permanece como una fuerza que hizo posible la preservación de los indios, en oposición a su destrucción que fue tan característica de la frontera angloamericana.»

Un conocido jefe apache:

«Yo, Jerónimo, nací apache y español. Mis lenguas maternas fueron mi dialecto apache y la lengua de Castilla. De niño pequeño fui bautizado católico y fui a la escuela del Rey en las misiones franciscanas. Mientras los apaches éramos españoles, vivíamos en paz y éramos leales al Rey. El mismo día que supimos que ya no éramos españoles, sino mexicanos, empezaron nuestros problemas con el Gobierno. Benito Juárez, masacró a nuestras mujeres y niños para usurpar nuestros desiertos llenos de minerales valiosos. Y después nos traicionó, pues éramos mexicanos y nos vendieron a los gringos como si fuéramos ganado. Los gringos nos extinguieron como etnia y nación hispánica.»

Alfonso Borrego, descendiente directo del jefe apache Jerónimo preside una asociación que reivindica la acción creadora de España comparada con la acción depredadora de anglo-americanos e incluso de gobiernos mexicanos.

Presidente John F. Kennedy:

“Siempre he pensado que una de las grandes omisiones de los americanos en este país, en lo que se refiere a su pasado, ha sido el desconocimiento en su totalidad de la influencia, exploración y desarrollo españoles a lo largo del siglo 16 en el sudeste de los Estados Unidos, lo que constituye una historia formidable. Desgraciadamente, demasiados americanos piensan que América fue descubierta en 1620 y se olvidan de la formidable aventura que tuvo lugar durante el siglo XVI y principios del XVII en el sur y en el sureste de los Estados Unidos.”

Presidente Theodore Roosevelt:

La Fe católica inspiró aquella espléndida floración del tiempo de los Reyes Católicos, de energías intelectuales y morales más exuberantes que las de los bosques vírgenes de esta América; de aquellos frutos sazonados del siglo de oro español; ella creó el carácter hispano, robusto y viril, noble y generoso, grave y valiente hasta la temeridad; los sentimientos caballerescos de aquella raza potente de héroes, sabios, santos y guerreros, que nos parecen hoy legendarios; de aquellos corazones indomables, de aquellas voluntades de hierro, de aquellos aventureros nobles y plebeyos, que con pobres barcos de madera, corrían a doblar la tierra y a ensanchar el espacio, limitando esféricamente el Globo y completando el planeta y abriendo, a través del Atlántico, nuevos cielos y nuevas tierras.“Su fe movió a esa raza española, que ha hecho lo que ningún otro pueblo: descubrir un mundo y ofrecérselo a Dios, que se lo concedió. Fue un fraile español, el padre Las Casas, el que inspiró las Leyes de Indias, tan paternales, para que los españoles, con la transfusión de su sangre, de su vida y de su Fe, implantaran en nuestro suelo una civilización muy distinta de la de otros pueblos conquistadores, más humanitaria que la que mata y esclaviza razas, como han hecho los franceses y los ingleses, y nosotros mismos con los indios en Norteamérica”.

Edgar Sanderson:

“El honor de dar América al mundo, el consiguiente engrandecimiento de España, acaecido en lo sucesivo con nuevas aportaciones territoriales a costa de una exploración secular no igualada por ninguna otra nación en región alguna y que constituye en conjunto la más maravillosa serie de valientes proezas que registra la Historia, suscitó a la larga la animadversión en la mayor parte de la naciones europeas y no se perdonó medio para contrarrestar la grandeza del glorioso pueblo que, llevado por su intrepidez al otro lado del «Mar Tenebroso»… había hallado y estaba colonizando un nuevo Mundo. Tal leyenda colonial antiespañola no ha podido, sin embargo, resistir al fulgor de la verdad aportado por nuevas y desapasionadas investigaciones, el cual ha iluminado y continúa esclareciendo el fondo de crasa ignorancia y a veces de mala fe que había, no ya en plumíferos de baja estofa, sino en historiadores de renombre universal”.

Compañero escritor Abdulrazak Gurnah; un premio Nobel tiene la enorme responsabilidad de no ser nunca un plumífero de baja estofa, ni con la pluma ni con la palabra.

Cuando Alfred B. Nobel, en su testamento, detalló los premios que llevarían su nombre, dijo claramente que la obra literaria no solo debería tener buena narrativa y fantasía; sino, sobre todo, nobleza, con valores elevados por encima de la medida habitual, escritos por el bien de la humanidad y sin pertenencia nacional de ningún tipo.

No creo, amigo Gurnah que eso esté acorde con echar basura en el lugar equivocado. Enhorabuena por su galardón, seguro que se lo merece; pero ahora, eso hay que demostrarlo día a día.