Arqueología y novedades
Durante muchos siglos, lo que se sabía del origen del ser humano se basaba en las diversas cosmogénesis de las diferentes culturas a lo largo y ancho del planeta. En Oriente Medio y Europa predominó la tradición semita y la mitología griega; en ambas el humano es una copia limitada del Ser Supremo creador de todo. En Europa, fundamentalmente cristiano, la única verdad admitida era la que se podía deducir de lo escrito en la Biblia; según la cual:
1) Dios creó todo lo existente, incluido el humano, en 6 días.
2) De la pareja de humanos creada, surge una secuencia generacional de personajes que desemboca en un Diluvio del que sobreviven solamente Noé y sus tres hijos y esposas: Sem, Cam y Jafet.
3) Entre los hijos de Sem (por tanto, los semitas) está Eber y de este surgen los ebereos [más adelante hablaremos del desarrollo y alcance de esta palabra y su relación con Hispania] (con el tiempo, deformado en «hebreos») cuyo principal patriarca Abraham (Ibrahim en el Islam) sale de Ur, ciudad de Sumeria.
4) No sabiendo donde fue creada la primera pareja, ni donde se ubicaba el Edén o Paraiso de donde fueron expulsados; pero saliendo Abraham de Sumeria, siempre se ha considerado que el ser humano procede de aquella zona geográfica y que desde allí se fue extendiendo al resto del mundo.
5) En consecuencia, durante siglos (hasta el XIX) se tuvo el convencimiento de que todos los habitantes, etnias y culturas que se conocían en Europa, indiscutiblemente, habían venido de Asia.
6) Tomando como punto cero la creación del primer humano y tomando en cuenta los años de vida de aquellos primeros patriarcas y, sobre todo, cuando tuvieron su primer hijo, concluiríamos que el humano fue creado hace 6.000 años. Pero si partimos de José, hijo de Jacob en Egipto, históricamente asociado con la Dinastía XIV de Egipto y a Moisés, que históricamente se le supone en los siglos XIV o XIII a.C; contando hacia atrás, manejando los datos que la propia Biblia da, pero de forma más lógica que matemática, tendríamos que, según la Biblia, el humano fue creado entre hace 6.000 y 11.000 años.
Ese era el sentir general hasta el siglo XIX (19), pues nuestro interés por los tiempos antiguos no iba más allá de la historia bíblica de los hebreos, Alejandro Magno, los griegos, los romanos y los hechos posteriores a la caída del imperio de estos. Hasta mediados de ese siglo XIX, lo único que se había hecho relacionado con tiempos anteriores, fue rehabilitar monumentos y obras de la cercana antigüedad.

De vez en cuando se encontraban piedras talladas a las que no se daba ninguna importancia y huesos humanos que se tomaban como propios de alguien más o menos contemporáneo que murió allí; como así fue, en 1848, con el cráneo encontrado en la cueva de Forbes Quary (Gibraltar)… visto y abandonado.

En 1859, Charles Darwin publicó su libro “El Origen de la Especies”, el cual produjo una pequeña sacudida, pues siempre se había concebido la idea de que Dios había creado a todos los animales en un simple “Hágase”. Pero, todavía presentes los efluvios de “La Ilustración y la Lógica” y teniendo en cuenta lo de “Los caminos del Señor son inescrutables” y que para Dios el tiempo no tiene ningún valor y le da lo mismo un segundo que miles de años, no hubo problema en admitir que ese “Hágase” divino fuera un proceso de creación con una posterior continuada evolución y mejora; aunque hubo algunas posturas religiosas (individuales y grupales) que interpretaron que la Biblia dice que lo de Dios fue un “Hágase Ya” y punto.
En 1866 ya se habían encontrado nuevos restos en la cueva Trou de la Paulette (Bélgica) y en el valle Neander (Neander tal, en alemán). Sobre este cráneo sí se tomó interés; pero, como siempre, se consideró perteneciente a un humano de época cercana, pero con deformaciones; por lo cual se le calificó como el (pobrecito) hombre deforme de Neandertal; suficiente para que los científicos se interesaran en su estudio.
En 1871, Darwin publicó su “El Origen del Hombre” y este libro si que produjo terremoto: ¿Quién era ese loco que se atrevía a decir que el sacrosanto Rey de la Creación, el Hombre, obra predilecta de Dios, no era más que un simio mejorado?

Los hallazgos que fueron encontrándose y las conclusiones a las que los científicos llegaban, recibían una negativa actitud por parte de las masas, creándose el dicho de que: “Los arqueólogos de campo excavan en la basura, los arqueólogos de laboratorio escriben basura”.
Sin embargo, los científicos empezaron a admitir también la evolución humana; por la cual, ese cráneo del valle Neander no era un pobrecito hombre deforme, sino un humano de una etapa anterior a nosotros en la evolución señalada por Darwin; así que, a esa especie se le llamó Homo neanderthalensis u Hombre de Neandertal.
Se comprobó que los restos previamente hallados en Gibraltar y en Bélgica eran también de la especie Neandertal, pero siguió con este nombre a pesar de que el primero que se había descubierto, casi 20 años antes, fue el de Gibraltar[1].
Aun admitiendo esto, la idea de que el humano surgió al sur de Mesopotamia y de allí llegó a Europa, seguía en pie… … hasta que, en Afar (Etiopía), el 24 de noviembre de 1974, se descubrió cráneo y esqueleto casi completo de una joven que empezaba a dejar de ser simio, pues tenía claros indicios de ser un bípedo prehumano. Sus descubridores, el estadounidense Donald Johanson y los franceses Yves Coppens y Maurice Taieb, en el momento de descubrir el fósil, sonaba la canción de los Beatles “Lucy in the Sky with Diamonds” y decidieron llamar Lucy a aquella joven prehumana de hace de 3,5 a 3,2 millones de año; considerándola, además, la Eva de la humanidad.
Esto volvió a remover los cimientos de los credos admitidos durante siglos y apoyados por lo escrito en la Biblia: Adán y Eva no eran del sur de Mesopotamia, sino de África y encima (chirriando con la ensalzada idea de que la raza blanca era la supremacía absoluta), nuestros primeros padres eran negros, descendíamos de la (despreciada) raza negra.

Pero, si en vez de ser negativos y tercos, se busca como dar crédito a la Biblia y dar crédito a la ciencia, no hay ningún problema en entender que la Biblia no dice nada de que Adán, Eva y el Pariso estuvieran en Mesopotamia, sino que eso fue una teoría solo porque Abraham salió de Ur y tampoco hay problema en que, precisamente por esa evolución, el humano negro “mejorase” a humano blanco… y así se admitió que los homínidos prehumanos fueron avanzando a lo largo del valle del Nilo, llegaron a lo que luego fue Egipto, giraran a la derecha, luego hacia al sur de Mesopotamia donde surgió la cultura Sumer; y, milenios después algunos se movieron hasta entrar en Europa… Todos contentos…
Pero, de pronto, en Atapuerca, cerca de Burgos (España) aparecen 5 distintas etapas de la evolución humana, todas juntas, en cotas escalonadas. El único lugar en el mundo que se ha dado ese fenómeno: algo que cambia totalmente el escenario y que, posiblemente, no les guste a algunos.
[1] Una prueba de que una cosa es ser lo primero y otra ser compartido, convertirlo en una referencia y con utilidad al resto humano. Algo que volveremos a tocar cuando hablemos sobre si Colón fue o no fue quien descubrió América, tal como pretenden negar algunos.
