El caso de los mexicas

Como se comenta en la página «Canibalismo», Dios o los dioses instaron a los humanos a que no comieran carne de cerdo, dado que, por su sabor parecido al de la carne humana, podían añorar su práctica antropófaga, en vez de andar con «sucedáneos».

El efecto contrario fue aprovechado por los misioneros españoles con los mexicas o aztecas diciéndoles algo parecido a: «Os hablamos de un Dios de amor que, en vez de pediros que sacrifiquéis a otros hermanos como vosotros, él mismo se ofreció en sacrificio por todos vosotros y nosotros y como no quiere que comais nunca más a otros hombres, creó este animal (el cerdo) que os traemos para que disfrutéis el sabor que tanto os gusta”. Los indígenas probaron el cerdo y les encantó, comían lo mismo sin tener que sacrificar a nadie; ese fue el principio de los sabrosos tacos de México.

A quienes nunca convencieron fue a los sacerdotes mexicas, pues les habían estropeado el negocio y su estatus.
Es posible que, durante tres siglos, estuvieran siempre conspirando contra aquellos extranjeros “malditos” a quienes odiarían generación tras generación; hasta que, muy posiblemente sus tataranietos fuesen algunos de los lideres de la secesión (llamada independencia) y por eso, al ser ya un país soberano, no se les ocurrió nada mejor que llamarse Estados Unidos Mexicanos, como si los mexicas hubieran sido la tribu más importante del enorme territorio que entonces era Nueva España.

Los mexicas tenían muy pocos siglos viviendo en Mesoamérica, cuando había muchos otros pueblos que estaban allí desde mucho antes; como, por ejemplo, los mismos zempoaltecas y los tlaxcaltecas, quienes, con el estímulo y estrategia de los españoles, lograron eliminar al odiado reino mexica; o también los purépechas, pueblo ignorado pero que fue el único que los ”tan admirados” mexicas no lograron vencer[1].

[1] Es muy interesante ver este video: https://www.bing.com/videos/riverview/relatedvideo?q=Qu%c3%a9+tribu+vivi%c3%b3+m%c3%a1s+tiempo+que+los+aztecas+en+lo+que+hoy+es+M%c3%a9xico&&mid=AA983E5689FE16413181AA983E5689FE16413181&churl=https%3a%2f%2fwww.youtube.com%2fchannel%2fUCDXr7r5xG-DK_snji8Cckww&FORM=VRDGAR


No tiene sentido que aquellos que decían haberse librado de unos españoles opresores (lo cual no era cierto) tomaran el nombre de quien ciertamente habían sido sus opresores. Tal vez el nombre se tomó en función de que la capital de Nueva España, desde tiempos del emperador Carlos I, dado que se construía sobre los cimientos de la capital de los mexicas, se llamó siempre Ciudad de México. Esa podría ser un buen motivo, pero no justifica el admirar tanto a quien era tan cruel y sádico con los habitantes mayoritarios y más antiguos que vivían en Mesoamérica.

No hay duda de que era una civilización avanzada (mucho de su sabiduría venía aprendida de  los mayas); no hay duda de que Cortés y sus hombres se quedaron sorprendidos y admirados al ver Tenochtitlan; pero de la misma manera que se hubiera quedado boquiabierto cualquier indígena que hubiera venido a algunas de las ciudades europeas;  por ejemplo: ante el acueducto de Segovia con cientos de años aguantando perfectamente cientos de piedras ensambladas sin ninguna argamasa o la cúpula del Partenón de Roma, ante el que se sorprenderían de que aquello no se viniera abajo[2], teniendo en cuenta que los que muchos califican de “adelantadísimos mexicas” ni siquiera conocían todavía el arco de medio punto.


[2] Dos obras construidas mas de mil años antes de que los mexicas empezaran a ser una tribu.

Que los mexicas tenían una civilización avanzada, cierto para estar en el neolítico; pero de eso a empeñarse en que lo estaban más que los europeos, es rizar el rizo de querer ensalzar a un pueblo, que sin duda tenía sus grandes méritos, pero no eran los “no va más” que pretenden algunos; aparte de que pierden cualquier valía cuando tenían el sadismo de arrancar de cuajo, en vivo, el corazón de sus ofrendas humanas. Por lo cual, es un desatino el que ese país se llame México, dando protagonismo a quien menos lo merecía; pero, como pasa con “península ibérica” o con “países latinos” (refiriéndose a Hispanoamérica) o incluso el asociar Hispania solo con España; son términos mal conceptuados durante demasiado tiempo y prácticamente imposible de erradicar.

En el video antes aconsejado, podrán ver como 24.000 de los estupendos guerreros águila y jaguar mexicas fueron a conquistar al pueblo purépecha, con intención de convertirlos en tributarios y para su canibalismo y de todo ese número de guerreros, solo unos 200 lograron volver vivos.

Ejército mexica listo para atacar a los purépecha  ―-  Ejército mexica después de atacar a los purépecha

En el mismo vídeo veremos que el español Nuño Beltrán de Guzmán, ambicioso y codicioso, deseoso de crear su propio y personal reino (nada distinto a los «libertadores» del siglo XIX) se quitó de en medio a Tangasuan II, cacique de los purépechas.

A Tangasuan le hicieron el típico juicio falso tan manipulado por los que usan la justicia para hacer una injusticia; al igual que hay otros que usan los mecanismos democráticos para destruir la democracia. Tangasuan fue cruelmente ajusticiado. Pero gracias precisamente a las Leyes de Indias, se vio que el juicio había sido manido y apresaron a Nuño Beltrán, despojándole de todos sus títulos y condenándolo a prisión domiciliaria hasta su muerte.

Afortunadamente, Fray Vasco de Quiroga llegó al pueblo purépecha y aprendiendo su extraña lengua, les ayudó a prosperar y volver a crecer como pueblo artesanal especializado. Esa fue la verdadera España.

Siendo yo un adolescente, el padre Arana, mi director espiritual, un jesuita muy apreciado y amado que, en el pequeño despacho que le ofrecían en el Hogar del Obre-ro, todos los días había una veintena de jóvenes de ambos sexos para pedirle consejo, decía, «Se ve a un sacerdote bueno y se dice, «Ese sacerdote, que bueno es»; se ve a un sacerdote malo y se dice: «Todos los curas son malos».» De forma parecida se construyó la Leyenda Negra.

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